“Después de tantos años estudiando la ética, he
llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes: coraje
para vivir; generosidad para convivir, y prudencia para sobrevivir”
Fernando Savater

Mis compañeros y los del otro equipo, continuaron la jugada y algunos me
alcanzaron a regañar por haberme quedado quieto. Yo les dije que había cometido
una falta y ellos con la mirada me acusaron y algunos se burlaron, hasta hubo
quien me gritó: “no sea bobo que el árbitro no la vio”.
Ante el ridículo de mi honesta acción yo me dije: el árbitro no la vio,
pero yo sí, y eso basta.
Por mucho tiempo recordaré que el sábado no hice el gol, pero fui justo,
dije la verdad, reconocí mi error y lo mejor, fui coherente con algunos
principios de mi vida.
Para muchos fui bobo, pero yo quedé satisfecho porque actúe bien y como
debe ser.
Por: Édver Augusto Delgado Verano
De la próxima publicación: Rasguña
las piedras
(Editorial Libros para Pensar).