EJERCICIO POLÍTICO HOY
Cuando estudiamos el Estado Colombiano, resulta
sorprendente darnos cuenta que su organización política (no politiquera) es muy
buena, madura, seria y tan bien estructurada que responde a las necesidades del
mundo actual. Ella es producto de la madurez de la organización de las
Repúblicas hoy; y tiene un sistema de participación, control y veeduría que no
sólo facilita el orden sino que al ser bien liderado, garantiza la transparencia
de las diferentes acciones.
Compréndase por favor el hecho de ser un ESTADO
SOCIAL DE DERECHO, democrático y pluralista; entiéndase la distribución de los
poderes; el papel de la Procuraduría, la Contraloría, la Fiscalía y, así muchos
lo critiquen, el importante papel que deben cumplir los partidos políticos y
las fuerzas militares y de policía.
El problema no es el Estado y su organización,
el cáncer que carcome este cuerpo social, es la politiquería y los supuestos “líderes”
a quienes les damos el poder (porque somos nosotros quienes los elegimos).
El problema también es del pueblo (nosotros,
todos y todas), porque no entendemos la importancia de ser críticos, analíticos
y exigentes con los gobernantes, administradores y funcionarios públicos, que
resultan ser nuestros empleados porque están para servirnos.
Ante el panorama actual y de acuerdo a lo
anterior, veo que no es prudente que de forma irresponsable y populista se diga
que:
- Hay que hacer Asambleas Constitucionales y
cambiar la Constitución y la organización del Estado.
- Hay que reducir la participación política en
Senado y Cámara. Grabe error porque menos participación es estar sometidos a unos
pocos quienes -casi siempre- son los menos cuerdos y competentes (vean a
Venezuela).
- Hay que plantear revoluciones armadas; rivalismos
y divisiones tercermundistas. Eso no lleva a nada bueno.
- Hay que manifestar rompiendo bienes públicos.
Miren cuánta plata se gasta en arreglos locativos en las universidades públicas
cuando los caprichosos niñitos rompen y dañan todo (ese dinero podría gastarse
en tecnología).
La solución está en una mejor educación y esta
no sólo depende de si es pública o privada, depende de que todos -desde los más
pequeños a los más viejos- asumamos que tenemos que ser responsables con lo que
metemos a nuestras cabezas (que tal exigir que los medios masivos de comunicación
mejores sus contenidos).
Necesitamos un sistema de salud eficiente y
esto se logra cuando los médicos y las empresas le den verdadero valor a la
vida que es sagrada.
Necesitamos una mejor economía y esta no está
en la extracción de minas y petróleos, esta está en lo que somos fuertes…
AGRICULTURA. Así que necesitamos con urgencia reducir la intermediación y
construir muchas y buenas vías para que los campesinos puedan comercializar más
rápido y mejor sus productos.
Necesitamos una seria y exigente formación ética,
cívica y política.
Por: Édver Delgado.
Coloquios
para Pensar.
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